martes, 10 de junio de 2008

Decepción franco-italiana

Viendo los partidos del europeo de Francia e Italia uno tenía una sensación parecida a la de Bill Murray en aquella película en la que siempre se repetía el mismo día. En la alineación azzurra llevan desde tiempos inmemoriales jugadores como Panucci, Del Piero, Gattuso o Zambrotta. En la gala, otros como Thuram, Sagnol, Vieira o Henry, aunque estos dos últimos no jugasen ayer por lesión.
Y vistos los resultados, está claro que a ambas selecciones no les iría mal una renovación a fondo de sus plantillas. Francias jugó un partido paupérrimo ante Rumania, un equipo que salió con seis defensas al campo -dos de los centrocampistas que alineó, Chivu y Radoi, son habitualmente centrales en sus equipos- y que mantuvo su portería a cero con bastante comodidad. Lo preocupante para los galos es que, además, los jugadores que deben encabezar el relevo generacional del equipo tuvieron un papel decepcionante. Nasri, al que algunos han colgado el cartel de sustituto de Zidane, apenas rascó bola en los algo más de 20 minutos que estuvo sobre el campo. Es curioso como cada vez que a un futbolista se le cuelga la etiqueta de "heredero de" acaba fracasando, debatiéndose en una especie de esquizofrenia entre sus propias cualidades y las que los críticos quieran que exhiba como presunto heredero de una leyenda futbolística. Tampoco Benzema, llamado, dicen, a hacer grandes cosas, hizo nada. No es, de todos modos, de extrañar, con un equipo en el que los medios eran Makelele y Toulalan, que no destacan precisamente por su capacidad creativa.
En Italia la creación es cosa de Pirlo, al que ayer pusieron como escuderos a Gattuso y Ambrosini. Pero el experimento le salió rematadamente mal a Donadoni. Como sería la cosa que no sólo la proverbial suerte que siempre acompaña a los italianos le fue esquiva esta vez a los transalpinos, sino que hasta el infalible Buffon la pifió en el primer gol con un despeje blandito que dejó la pelota en bandeja a Holanda en el borde del área. Tampoco es que a los de Van Basten les hiciese ayer falta mucha fortuna después del partidazo que hicieron. En los encuentros de preparación, se achacó a los orange una endeblez defensiva peligrosa para un torneo de este tipo, pero si son capaces de marcarle tres goles a Italia, ¿por qué habrían de preocuparse de ser un poco blanditos atrás?
Dicho lo cual, y como en los grandes campeonatos lo importante son los resultados, probablemente alguna de estas dos selecciones acabará cruzándose con España en cuartos, eliminando a La Roja y dejando cualquier valoración sobre las bondades o defectos de su fútbol para el arrastre.

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